Las promesas están para cumplirlas, y luego está el ser humano, para romperlas.  Nos auto-prometimos tras el fracaso de la V Circular Extrema Villa de Moya no participar más en ninguna carrera de montaña pero bastó un motivo trivial y zas, ya estábamos nuevamente apuntados a otro trail; a la VII La Noche Mágica de Valsequillo que tendría lugar el 3 de septiembre del 2016.

Antes de continuar, agradecer a “los amigos del barro, agua y tierra” por la foto de portada, nuestras caras hablan por sí solas.

Las redes sociales tienen la culpa de todo, ya que sin querer vimos el vídeo del año pasado de la carrera de la Noche Mágica, el ambientazo que había y el buen rollo que se respiraba a cada costado y no pudimos resistirnos, además, para esta ocasión  Juan ya estaba en mejor condición física para asumir el reto ya que empezó esa misma semana con su plan de preparación para la Maratón de Valencia.

Discrepo en lo que dice Miriam de la mejor condición física. Teniendo en cuenta que tan sólo llevaba 4 entrenamientos (ya que estaba en el final de la primera de las 12 semanas que emplearé para prepararme la Maratón de Valencia), disputar la Noche Mágica era de nuevo una moneda lanzada al aire, un cara o cruz, ya que no sabía si mi cuerpo iba a tener cierta memoria o iba de nuevo a claudicar ante la falta de entrenamientos y constancia.

Recogiendo la bolsa del corredor.

Además, Juan se enteró que premiaban al más iluminado y cómo niño chico no dudó ni un momento en que ese premio ya tenía nombre y apellidos, el suyo. Cuando fuimos a recoger la bolsa del corredor,  preguntó por el premio que recibiría el más iluminado y le contestaron que era cantidades industriales de dulce de leche.  ¿Dulce de leche para el más iluminado? Continuad leyendo que más abajo revelamos el final aunque ya os adelanto que la risa está garantizada!

Acostumbrado a ser el reportero gráfico de Miriam que suele ser asidua a los pódiums me había propuesto iluminar la Noche Mágica y ser él fotografiado por sus manos. Ella es mi luz así que con un poco de suerte ese premio podría ser mío. 

 La bolsa del corredor, a falta de la sudadera. 

La bolsa del corredor, a la que hay que sumar la sudadera que recogimos tras la carrera, un 10. Aparte de promocionar el municipio de Valsequillo con folletos de diversas rutas de senderismo también aprovecharon y nos deleitaron con un producto más que típico de su gastronomía, una cuña de queso autóctono.  Rico, rico… ya solo nos queda una cuña, lo bueno vuela. También incluía la programación de las fiestas y feria de San Miguel que comenzaban ese mismo día y se prolongan hasta el 9 de Octubre. Por último, una hoja con información detallada de qué llevar, dónde se encontraban los aparcamientos, el pabellón municipal, la salida, etc.

Eso sí, algo cuestionable (para Juan no) es que la sudadera para los que disputaban los 22 km, se debía de recoger el mismo día de la carrera o bien antes de la misma o después. No sabemos si esto ha sido ha sido así en otras ediciones, pero creemos (bueno, creo Yo Miriam) que sería más cómodo que nos la entregasen ya también el día en que fuéramos a por la bolsa del corredor.  Pero la sudadera mola mil, además tiene por dentro pelillo que se agradeció enormemente tras finalizar la carrera y entrar ya en ese estado en que el cuerpo ya empieza a enfriarse a marchas forzadas.

La página de internet de la carrera está muy bien, con toda la información más que completa y detallada, además también se han movido muy bien por el Facebook actualizando la información in situ. 

Desde el primer momento la organización estaba atenta a las necesidades del corredor. Vía mail o a través de las RRSS siempre encontrabas una respuesta. Ellos también son el faro que alumbra la noche de Valsequillo. 

Sí, esta crónica será nuestra primera crónica conjunta. Yo en cursiva.

Dejamos para el mismo día de la carrera la adquisición de las cosas luminosas con las que Juan pudiera optar a ese premio tan deseado por él desde primera hora. La idea de las luces de navidad surgió desde el principio así que solo había que abrir la “caja de navidad” y una cosa de la lista tachada. Antes de comer aprovechamos tras varias llamadas telefónicas intentando localizar pintura que brillara en la oscuridad y fuimos al CC. La Ballena, lugar dónde la habíamos reservado, no fuese que alguien nos la quitase! Una parada en los chinos para conseguir una bombilla gigante y  unos corazones luminosos más una linterna y vuelta a casa a comer pasta, como no podía ser de otra forma.

Listos para la batalla.

Intentamos dormir pero los nervios, esa alerta en la que está el cuerpo el día que sabe que tiene carrera, no nos dejó conciliar el sueño, así que nada de siesta.  Después de fabricar una linterna neón casera, gracias a los vídeos de yotutube, nos vestimos y para Valsequillo que nos fuimos.

No tuvimos ningún problema en encontrar aparcamiento ni en localizar la salida. Llegamos sobre las 20:00  a Valsequillo y en unos baños dónde se encontraban niños tocando tambores y mayores pintándose la cara hicimos nuestra primera parada técnica, momento para ir al baño y para convertir al LovelyRunners varón en “Árbol de Navidad” andante.   Desde ese momento Juan ya fue objeto de las miradas tanto de público como de corredores, el espectáculo estaba garantizado.

Lo que nos gusta una foto. 

 Nos dirigimos a la Iglesia dónde estaba situado el arco de salida y mientras nos tomábamos algunas fotos para la crónica y grabábamos vídeos con diferentes fines, la hora de la salida llegó sin apenas darnos cuenta.  

 

Puedes ver el vídeo que grabamos durante la carrera en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=uxk13adcL_4

 

 Como veis, Juan con esas pintas era imposible que pasara desapercibido. 

La Noche Mágica quiere ceder el protagonismo a sus participantes y para ello ha creado diferentes pruebas donde niños, senderistas y corredores/as pueden elegir entre los 8, 12 y 22 kms y los diferentes perfiles de exigencia con el que cada persona desafía sus límites.

Último chequeo antes de la salida y todo en orden.  

 Los zancudos se encargaron de amenizar la salida antes el asombro de los más pequeños.

La salida del grupo de senderismo tuvo lugar a las 20:30 horas, momento en que los corredores  de la prueba reina,  el trail de 22 km, entramos en los cajones de salida pero no solos, ya que unos zancudos nos amenizaron la espera hasta que la cuenta regresiva llegó a su final y todos salimos disparados a disfrutar de esos 22 km lo máximo posible y a descubrir lo que esta nueva aventura nos depararía.  

En el cajón de salida, entre los gritos del público animando y la música que sonaba por los altavoces a todo volumen, los pelos estaban de punta por poder formar parte de algo tan… tan bello y sobre todo, por poder compartirlo  con mi árbol de navidad andante, estas aventuras sin la otra mitad de los LovelyRunners  serían la mitad de auténticas. Maravilloso  es compartir algo que amas con la persona  a la que amas.

Bueno, aunque seguiría redactando yo la crónica pues la inspiración me ha visitado hoy le voy a dejar la parte de la carrera a Juan, que él gracias a su reloj súper chulo adquirido esta semana (Garmin 230), maneja los tiempos mejor que yo y tiene más pericia en contar el recorrido con más gracia que yo. Eso sí, vivimos como siempre, dos carrera diferentes, pues a la hora de valorar la dureza la de carrera tenemos sensaciones/perspectivas  opuestas.

 

A las 20:45 el pistoletazo y el confeti hicieron que los nervios se transformaran en adrenalina. El pueblo de Valsequillo entregado a su noche y un buen maestro de ceremonia en el speaker de TopTime hicieron que la salida fuera una inyección de moral para los 22 kms que vendrían por delante. La luna en lo alto y el cielo estrellado querían alumbrar los senderos y montes colindantes con Valsequillo donde los participantes de la prueba iban encontrando su sitio a medida que los kilómetros y el perfil se hacía más exigente. Tras los dos primeros Kms de toma de contacto comenzaba la primera subida donde el pelotón se colocaba en fila de uno y se formaban los primeros tapones que suelen hacer que comiences nervioso ya que en el inicio uno siempre tiene la sensación de poder llevar un ritmo de carrera mayor.

Esa primera subida tuvo su primera bajada, bastante técnica y peligrosa para gente como nosotros que no somos experimentados en estos lares. La primera mitad de la prueba era considerada un rompepiernas ya que encadenaba subidas con bajadas.

Desde la dupla LovelyRunners nos las prometíamos muy felices pero en torno al km10 empezaron a aparecer las dudas ya que a mí (Juan) la gasolina empezaba a flojear. Quizás por ir sobreexpuesto entre las luces, el chaleco luminoso o la lámpara, lo cierto es que sudé más de lo habitual y a buen seguro que los depósitos empezaron a acabarse. El dramatismo en los vídeos se iba haciendo patente ya que a mí que me tocaba grabar iba disminuyendo el tono optimista del inicio por el sufrimiento del final. Mientras yo sufría con mi ritmo cochinero, Miriam me acompañaba, tirando de mí resignada por verse frenada. Pero es lo que tiene el amor y la montaña, que hace compartir el objetivo…y es que cuando mente y corazón se unen, todo es posible.

El tercer avituallamiento, el de Cuevas Negras fue clave para terminar de levantar la moral. Los ánimos y buenas vibraciones hicieron que los últimos 7 kilómetros fueran una realidad. 7 y pico porque a falta de 3 y cuando ya estábamos en plena bajada nos despistamos, no vimos una baliza y nos perdimos aproximadamente más de 500 metros por un camino angosto, estrecho y lleno de cactus. Tocaba deshacer lo andado y encontrar a lo lejos a Lorena Komekun que iba poco atrás de nosotros y que nos indicó el camino correcto a seguir. Es lo maravilloso de las redes sociales, que puedes desvirtualizar a tus “amigos” virtuales. Ponerle cara a Lorena, cruzarnos con Abraham en el primer tramo de la prueba…Una noche mágica en todos los sentidos.

Y coqueteando con las 4 horas, a las 3 horas 50 minutos y 59 del pistoletazo de salida cruzábamos victoriosos y de la mano la meta. Una dura prueba que personalmente para mí (Juan) fue una victoria moral ya que en los últimos retos con la montaña (Gomera Paradise y Circular de Moya) había perdido mi ADN, la capacidad de gestionar el sufrimiento y que me había hecho anteriormente completar dos ediciones del 101 de Ronda y una Transgrancanaria de 84 kms…pero esas “hazañas” quedaban muy lejos y es que la mente parece quedarse anclada en los fiascos y las dos últimas tentativas habían acabado en abandonos, por lo que el temor y la preocupación antes de empezar la carrera de Valsequillo era evidente. 

Aquí el árbol de navidad andante. 

Heridas de guerra desde el km 4.

Nos hicimos la foto recuerdo (otro detalle a agradecer a la organización del evento) pero cómo había bastante cola para recogerla decidimos dejarlo y así tener la excusa perfecta visitar de forma más tranquila Valsequillo.

Miriam ya luciendo sudadera nueva. 

Reponiendo fuerzas de sólido pero sobre todo, de líquido! 

Lorena Komekun nos indicó el camino dónde teníamos que ir a por nuestras sudaderas, y tras recogerlas nos fuimos a cenar.  Los voluntarios perfectos, con una sonrisa de oreja a oreja, más que un plato de arroz nos echaron una… barbaridad, nos debieron de ver con cara de mucha hambre. Tras unos bocados y unas cuantas cervezas para celebrar el buen desarrollo de la carrera nos fuimos a la plaza dónde a la 13:30 estaba programado que comenzará la entrega de premios.

Esperando el comienzo de la entrega de premios. 

Juan tenía el premio más que asegurado, pues en la prueba de trail de 22 km solo vimos  a otras dos personas con algo de iluminación, pero nada comparado con las luces de navidad, la bombilla gigante, el corazón, dos luces, el frontal… con que nos ilumino Juan toda esta noche. 

Por fin llegó el gran momento, y con algo de retraso, comenzó la entrega de premios. El PREMIO AL MÁS ILUMINADO fue uno de los que primero se concedieron, y lo agradecimos enormemente, ya que yo ya me estaba helando y Juan tenía guardia al día siguiente.  Me sentía tan contenta por Juan que como siempre, al querer hacer todo bien no sale nada como una desea, y cuando le nombraron y se dirigió al escenario a recoger su premio (¿sería dulce de leche?) le quise grabar un video y también sacar una foto, al final el vídeo salió regular y la foto ya ni os cuento.

Juan recogiendo su ansiado reconocimiento como “el más iluminado de la noche”. Foto de los “Amigos del barro, agua y tierra”, suerte que ellos hacen fotos decentes y no como yo.

 Por fin con el premio bajo su poder.

¿Será dulce de leche?

            Nos gusta quedarnos a la entrega de premios pero esta vez decidimos marcharnos por motivos laborales, así que nos dirigimos al coche deseosos de abrir las dos enormes cajas azules.

El final, se lo concedo a Juan, el iluminado de la noche.

 

Me voy a permitir esta crónica bipersonal para agradecer. Por un lado a la Organización por hacer posible que la noche de verdad fuera mágica y por el otro a Miriam, la mitad de los LovelyRunners. Yo gané el premio al más iluminado, pero no por las luces ni por el  atrezo decorativo con el que corrí, sino porque ella es pura luz y a su lado brillo mucho. Así que este premio es de ambos.

Yuhuuu, ya tengo otro premio más para mi estantería!  Jijiji!!!

Hasta la próxima, que seguro será pronto!

Juan con sus bombillas para que siga iluminado por lo menos hasta la próxima edición de “La Noche Mágica de Valsequillo”.

             

             Hay noches que son mágicas y sin duda, la del sábado fue una de ellas.

Gracias Valsequillo por haber hecho posible que la magia fuera la reina de la noche. Gracias a todos los voluntarios de los avituallamientos, en especial al tercer avituallamiento, el de Cuevas Negras, que con dos mujeres y una niña, consiguieron contagiarnos de su marcha con la canción de Can´t Stop The Feeling de Justin Timberlake sonando a tope. Gracias a todos los corredores, porque sin ellos estas aventurar tampoco serían posibles. Gracias por hacernos disfrutar nuevamente de una carrera por montala. Gracias!

  Crono LovelyRunners

         Juan & Miriam: 3: 50: 59

   Fecha: 3/09/2016

   Distancia: 22 km

   Dificultad: Media

   Nota LovelyRunners: 10/10

 

               www.lovelyrunners.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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