Un gran año como este 2016 tenía que tener un colofón final a la altura del resto de días, así que los LovelyRunners nos reservábamos un as bajo la manga: que nuestra última carrera del año fuera una Media Maratón, en Australia y sobre la imponente fina, blanca y kilométrica arena de alguna de las más emblemáticas playas que forman los 52 kilómetros infinitos de la Gold Coast.

            Tras 3 semanas descubriendo los muchos encantos que tiene por mostrar un país gigantesco como Australia, nos habíamos dejado a modo de postre terminar los últimos 3 días con una parada paradisiaca en el olimpo de los surferos. 

            Miriam lo había dicho en más de una ocasión y hasta la fecha Juan no le había hecho mucho caso, aunque seguramente tenga razón cuando dice que “tenemos un físico privilegiado: no por correr más rápido o más lento, sino porque no nos lesionamos”. 18 días recorriendo Australia donde hemos andado más de 200 km, arrastrando mochila, comiendo cuándo y cómo pudimos y sobre todo, pasando 36 de las 72 últimas horas dentro de un autobús…Con estos antecedentes nos plantamos en la línea de salida: no pain, no gain y nosotros parecemos abonados al sufrimiento.

La cara de Juan lo dice todo, la de Miriam intenta disimular lo que se les venía encima: 21 km por arena tras 21 días de turismo intenso.

            Debemos de reconocer que fue una carrera muy atípica, o al menos muy diferente a lo que estamos “mal” acostumbrados en España. Para comenzar, el horario: la salida tenía lugar a las 5:15h de la mañana (sí, de la madrugada, aunque aquí amanecía a las 4:30h). Lo que suponía madrugón: el despertador sonó a las 3:45h y no dormimos ni cuatro horas ya que la cena se prolongó mientras probábamos los encantos del vino australiano.

Recogida de dorsales. 

Con humor todo se lleva mejor.

            No había entrega de dorsal en días previos por lo que era imposible recoger el dorsal ni la camiseta antes lo que obligaba estar allí incluso antes. Olvídense del bolsa del corredor, no la hay: tan sólo un dorsal, cuatro imperdibles y una camiseta roja de tirantes conmemorativa de la carrera. Como tampoco había servicio de guardarropa finalmente optamos por ponérnosla encima de nuestras maravillosas equipaciones de 42krunning y correr con las llaves del hotel, un paquete de clínex y el móvil en las manos, una odisea.

Miriam Navais atendiendo a instrucciones. 

            Las y los corredores, no muy abundantes en número se empiezan a aglutinar en el parque donde está el campamento base. A las 5:10 horas una mujer de la organización nos manda a la arena donde hay un arco FINISH y un cronometraje electrónico. La arena a esa altura está blanda lo que nos hace pensar que los 21,1 km serán un calvario ya que ni estamos entrenados, ni física ni mentalmente para el sufrimiento en el día de hoy.

            De hecho para hoy tenemos un único objetivo: pasárnoslo bien y disfrutar de las vistas pero sobre todo de la experiencia de poder correr una Media Maratón íntegramente sobre semejantes playas, un lujo al alcance de pocos.

Siempre hay momento para un sefie. 

            La misma mujer de la organización que nos había llevado como ovejas en rebaño al arco de salida anuncia previamente el recorrido: 5 kilómetros dirección sur y luego vuelta hasta el mismo lugar para hacer otros 5,5 km dirección norte…y sin más anuncia que la carrera daba comienzo. Nada de música, nada de pistoletazos de salida, nada de calentamiento previo…son las 5:15 horas y toca correr. ¡Cómo nos acordamos del espectáculo que se montó para la Night Run de Las Palmas!

¡1,2,3… a por todas!

            Juan vuelve a marcarse una de las suyas. El objetivo era estar entre 2 horas y 2 horas 30 minutos, pero con su táctica kamikaze habitual sale lanzado. En otras ocasiones el objetivo es intentar dejar a Miriam lo más adelante posible aunque eso suponga luego su desplome y sufrimiento en los últimos kilómetros. Hoy tocaba más de lo mismo y aunque el objetivo no era el de llevar a Miriam a los primeros puestos, quizás fuera la adrenalina o el subidón del momento…lo cierto es que los primeros 2 kilómetros a fuerte ritmo colocaron a Miriam en cabeza de carrera de mujeres. Por delante pocos hombres (cinco) y poco atrás nuestra la segunda fémina que se controlaba en todo momento mirando el reloj y las pulsaciones y un grupo de otras 2 mujeres sobre las que Juan creía que iban fuertes pero que Miriam creía por la forma de correr que petarían.

Primeros metros de los 21 km que nos quedaría por recorrer.

            La carrera había cambiado, el panorama por inesperado trastocaba los planes. La carrera no estaba para ir grabando vídeos cada 5 kilómetros: Juan estaba concentrado yendo a bloque, exigido al 110%. Miriam se encontraba con un ritmo más tolerable para su condición sobradamente atlética.

            Afortunadamente, la noche previa había luna llena y la marea había dejado el recorrido con la arena algo dura, lo que hacía que no te hundieras en cada zancada. No era como correr en asfalto, pero al menos no era el calvario que podía ser si la carrera se hubiera hecho a otra hora y con la arena blanda.

            Sobre el kilómetro 5 la mujer que iba detrás nuestra nos adelanta. Lleva un ritmo ágil y se ve que va sobrada de piernas. Juan le dice a Miriam que tire, que puede luchar cara a cara con ella, pero Miriam dice que no, que hoy toca disfrutar de correr en pareja y que iremos juntos. Correr con el freno de mano echado es un acto de amor.

            Hay bruma y algo de neblina lo que oculta algo las impresionantes vistas…pero sorprendentemente para la hora que es, hay mucha gente en la playa. Personas con perros, familias con niños pequeños jugando…el oleaje está bravo y hay poca gente bañándose (los más valientes y que volvían de pasar la noche de fiesta). Como hormigas, los runners vamos afilados.

Juntos, juntos siempre es mejor. 

            Pasamos el kilómetro 10 con unos ritmos de carrera en torno a 5:15-5:20 min/km. Pero en el kilómetro 13 Juan empieza a aflojar el ritmo. Los gemelos y las plantas del pie le pesan como plomo y de nuevo comienzan a aparecerle las molestias en los pezones señal de que hoy tocaba sangrar: demasiada humedad y sudor para nuestro galán. La tercera mujer aún está atrás, pero se vislumbra a lo lejos así que ahora sí, Miriam decide mantener el ritmo de crucero en el que iba mientras Juan veía como su ritmo iba cayendo paulatinamente.

Últimos km en solitario antes de entrar a meta. 

            Con unos avituallamientos escasos (tan sólo dos) y con sólo agua y un vaso con sales minerales (nada sólido para echarse a la boca como fruta o frutos secos), la vuelta se iba haciendo notar. El sol comenzó a salir y pese a las horas apretaba con fuerza. Este segundo tramo de la carrera ya era más concurrido ya que más tarde de nuestra salida tuvo lugar la de los 10 km y la de los 5 km por lo que al menos consolaba ver como muchas más personas contribuían a la causa de luchar por ser finisher.

Miriam Navais posando con una sonrisa. 

            Y Miriam lo volvió a hacer. Tras controlar y dejar lejos a la tercera mujer cruzaba en segunda posición la línea de meta. El pódium parece ser su hábitat…menudo mérito tiene el cerebro de los LovelyRunners que, sin ser profesional, ni tener entrenamientos profesionales, ni nadie que le supervise suele terminar en la foto final de la gloria.

Juan Toral tras su paso por meta. 

            Juan llegaría a la meta 6 minutos después tras su particular calvario de los kilómetros finales. Pese a su bajada de ritmo tan sólo fue adelantado en el último tramo de la carrera por dos hombres y por la mujer que quedó tercera para cruzar la meta en octava posición de hombres y 11º en la general, no sin intriga ya que en los últimos medios tuvo que disputar el sprint sobre la tierra blanda que enterraba los pies casi hasta las rodillas a su perseguidor.

¡Finisher!

            Tras el reencuentro, un beso, felicitaciones y alguna foto llegaba el momento de esperar a que el resto de participantes cruzara la meta. Mientras esperábamos hablamos con la tercera fémina que era de México y que residía en Canadá y que se había propuesto esta carrera por la espectacularidad del recorrido.

 Entrega de trofeos.

Pódium femenino de los 21 km.

 

Miriam Navais con su trofeo de segunda en los 21 km. 

         A falta de pan bueno son tortas, a falta de barbacoa buenas son muffins.

           El fin de fiesta fue algo deslucido. El speaker no daba para mucho más. Acostumbrados a la espectacularidad de la animación en España, comprobar como apenas le salía la voz del cuerpo y nombrar a las personas a subir al pódium sin ninguna energía era algo desmoralizante. También había anunciada una barbacoa-desayuno como fin de fiesta…pero por allí no hubo barbacoa ni se le esperaba así que optamos por volver al hotel (eso sí, Juan se compró de camino una Muffin para ahogar las penas de haberse quedado sin barbacoa), ducharnos, cambiarnos e ir al Currumbin Wildlife Sanctuary Gold Coast donde tuvimos la suerte de interactuar con koalas y kanguros, un final de fiesta espectacular.

Haciéndole la pelota a Papá Noel, ¡que este año hemos sido muy buenos!

Crono LovelyRunners:

   - Miriam: 42 min 20 seg

   - Juan: 47 min 35 seg

Fecha: 18/12/16

Distancia: 21,1 km

Dificultad: Alta

Nota LovelyRunners: 6/10

 

                    www.lovelyrunners.com

 

 

 

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